Cronica de la Salomon Ultra Pirineu 2017 por Nando de Endurance Team WBCF

Hoy reconocemos el esfuerzo y los logros de Nando, El CrossFiter más resistente de WhiteBox, no es la primera vez que hace una hazaña de esta envergadura, pero al leer su experiencia nos damos cuenta de la fuerza que hay que tener mentalmente para abordar este reto, que para él es pasión. Queda patente que reúne todas las cualidades, Fuerza mental, preparación física, pasión, y un cuerpo indestructible que, no nos vamos a engañar, yo envidio.

¿Cómo te quedas si te digo que Nando supera cada etapa de los 110km de montaña y a los dos días ya está recuperado y sale a correr?

Aquí tenemos su relato, momentos de tensión que producen adicción, momentos duros y momentos ágiles y satisfactorios, vistas increíbles que se guardan para uno mismo, tiempo para pensar… Nando nos lo cuenta:

 

ULTRA PIRINEU 2017 :: 110KM, 6.600m +

6:50 de la mañana, quedan 10´ para la salida y JL y yo somos los últimos en llegar.

La carrera comienza subiendo 2.000m de desnivel del tirón en 14km, todo discurre por senderos, así que vamos en fila de a uno durante 3:30h, y apretando el culo para no poner “moreno” al de atrás. Una vez arriba (2.525m) empieza una bajada larga y no puedo resistir la tentación de lanzarme y empezar a adelantar gente, forzando innecesariamente en algunos tramos y arrastrando a mi compañero al mismo error.

 

La carrera aparte de los avituallamientos secundarios montados en los refugios de la ruta de Cavalls de Vent tiene 2 avituallamientos importantes con todo tipo de servicios y comida en los km 40 y 74 que hace que la carrera este “mentalmente” dividida en 3 partes. Antes de llegar al primero de los avituallamientos grandes Km40, me noto muy flojo, malestar general y dolores musculares en las piernas. Jl también esta fundido. Después de 2 platos de pasta, 2 pan con tomate, 2 sandwich de nocilla, 3 vasos de caldo y 5 piezas de fruta, entiendo que aparte de forzar innecesariamente no hemos comido como debiéramos. Resultado, pasamos 30` comiendo sin hablarnos en el avituallamiento, gestionando cada uno su mal estar, sabiendo que aún nos queda mili.

El apajaramiento me dura hasta el km 50 pero ya he aprendido la lección de no despistarme con la comida y me fuerzo a comer sin ganas y a subir dosificando pero sin parar. JL sin embargo ha salido bien del avituallamiento y ahora tira el de mi. Este segundo tramo de carrera en el que ya estamos metidos (del km 40 al km74) es la clave pero todavía no lo sabemos. Unas subidas interminables, con unas vistas increíbles que según vas cogiendo cota se va poniendo cada vez mas vertical y espectacular. Vamos en un pequeño grupo con un ritmo muy bueno de subida, todos vamos disfrutando y parece que nadie se quiere soltar, JL tampoco quiere parar pensando que el siguiente refugio (km 61) esta ahí mismo y en realidad queda 1 hora que lo mata. Una vez allí, mientras yo me pongo morado en “modo Buffet Libre” cual gitano en el wok, me doy cuenta que JL esta deambulado por el avituallamiento sin rumbo, le veo un poco blanco y se pone a tiritar pero dice que no tiene frío… esta situación me suena. Decide retirarse a pesar de mis insistencias y en realidad esta tomado una decisión correcta aunque yo no sepa verlo.

Salgo del refugio, se ha hecho de noche, ha bajado la temperatura, los del grupo con el que íbamos ya no están. De este segundo tramo de carrera, me queda una subida corta pero vertical hasta 2400m marcada con alguna luz tintineante de gente subiendo que el efecto de la noche hace que parezca mucho mas de lo que es. Enciendo el frontal, y la verdad es que me encuentro como nuevo subiendo; yo creo que en realidad voy cagado de miedo y eso hace que libere adrenalina y algún que otro gas que hace que suba bien. Una vez arriba me lanzo, esta vez con cabeza, en una bajada de 1h y 40´hasta el avituallamiento grande del km 74.

Una vez allí, me encuentro a JL que le han bajado hasta allí y ha venido a darme ánimos. Eso unido a unos buenos platos de butifarra caliente hace que me anime y aunque me quede toda la noche por delante (son las 00:10h) y sepa que me quedan unas 8h de carrera con 36km, mentalmente se que tengo la carrera hecha. Ese tramo lo conozco y después de lo que hemos pasado me parece un paseo nocturno.

Me despido de JL, “hasta mañana”. Esos 36km hasta meta los hago solo, los que voy encontrando los adelanto y cada vez paro menos tiempo en los refugios, eso si, sin parar de beber y comer cuando toca. Tras unos subibajas divertidos hay otra bajada larga de 1h30´que acaba en el km 96 y que hago corriendo: las piernas están respondiendo, esta vez tampoco les podré decir nada a Manu y a Santi!

Solo queda una última subida hasta el refugio de San Jordi (km100) que me cuesta e incluso me entra sueño, pero ya estoy en modo DKV sin parar, como Kiko en los WOD largos. No me acordaba que antes de empezar la bajada hasta la meta hay un ultimo repecho que se me hace eterno y los bastones se me hacen imprescindibles. Una vez arriba, se hace de día, amanecer increíble iluminando la roca blanca de las montañas que hay detrás de mi. Me tomo un momento de disfrute y apago mi frontal. Mi intención es bajar corriendo los 1000m de desnivel en 10km, que me quedan hasta meta. Todos lo que adelanto van andando, y yo corro. No se como me encuentro practicando técnica de carrera, cual clase de endurance, para distraer la mente y hacer el menor gasto posible para mis patillas

Ya de día, 8:26 de la mañana, entrada en meta con no más 6 personas aplaudiendo, una de ellas Jl que se ha levantado para verme y hacer un video. La cara de felicidad y cansancio del video resume el resto.

 

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